La República
La República —Aun cuando no se encuentre más que en un hombre solo, producirá sus efectos naturales, le pondrá, por lo pronto, en la imposibilidad de obrar a causa de las sediciones que excitará y por la oposición continua en que lo pondrá consigo mismo; y será después su propio enemigo y el de todos los justos. ¿No es as�
—SÃ.
—Pero los dioses, amigo, ¿no son también justos?
—Sea —dijo.
—Luego el injusto será enemigo de los dioses, TrasÃmaco, y el justo será su amigo.
—Disfruta tranquilamente —dijo— de tu argumentación; no me opondré a ella, a trueque de no tener que enredarme con los que nos escuchan.