La República
La República En el momento, Glaucón y los demás me conjuraron a que emplease todas mis fuerzas en su defensa, y para que, en vez de dejar la discusión, indagara con ellos la naturaleza de la justicia y de la injusticia, y lo que hay de real en las ventajas que se les atribuyen. Les dije que me parecÃa que la indagación en que querÃan empeñarse era muy espinosa y exigÃa un entendimiento muy claro.
—Asà pues —añad×, puesto que no me parece que estemos muy dotados, he aquà de qué manera pienso proceder en esta indagación. Si se diese a leer a personas de vista corta letras en pequeños caracteres, y ellas supiesen que estas mismas letras se encuentran escritas en otro punto en caracteres gruesos, indudablemente serÃa para ellas una ventaja ir a leer las letras grandes y confrontarlas en seguida con las pequeñas, para ver si eran las mismas.
—Es cierto —dijo Adimanto—. Pero ¿qué relación tiene esto con la investigación sobre lo justo?
—Voy a decÃrtelo —respond×. ¿No existe la justicia propia de un solo hombre y también la de un Estado entero?
—Ciertamente —dijo.
—Pero el Estado es más grande que el hombre particular.
—Más grande —asintió.