La República
La República XI.—En esto, pues, consiste la injusticia. De donde se sigue, a la inversa, que cuando cada uno de los ordenes del Estado, el de los negociantes, el de los auxiliares y el de los guardianes, se mantiene en los lÃmites de su oficio y no los traspasa, esto debe ser lo contrario de la injusticia; es decir, la justicia, y lo que hace que un Estado sea justo.
—Me parece que no puede ser de otra manera —dijo él.