La República
La República —A buen seguro —dijo Adimanto.
—No creo —dije— que haya necesidad de examinar en detalle la comparación para ver que es la imagen fiel del tratamiento que se da a los verdaderos filósofos en los diversos Estados. Comprendes, sin duda, mi pensamiento.
—Por supuesto —dijo.
—Presenta, pues, esta comparación al que se asombre de ver a los filósofos tratados en los Estados de una manera tan poco honrosa; trata de hacerle comprender que serÃa una maravilla mucho mayor que sucediera lo contrario.
—Se la presentaré —dijo.