La República
La República —Sin dudar lo diremos.
—Porque nada se presta mejor a una imitación variada que el elemento irritable; mientras que un carácter sabio, tranquilo, siempre semejante a sà mismo, hay dificultad en imitarle, y la pintura que de él se hiciese no le llegarÃa a esa multitud confusa que se reúne de ordinario en los teatros; porque serÃa presentarle la imagen de una clase de sentimientos que le es completamente extraña.
—De acuerdo en todo.
—Por otra parte, es evidente que el genio del poeta imitador no le llama en manera alguna a representar esta parte del alma, y que, en su afán de agradar a la multitud, no le atrae esa sabidurÃa, y más bien se inclina a expresar los caracteres apasionados, cuya variedad hace que sea más fácil el representarlos.
—Es evidente.