Las leyes
Las leyes ATENIENSE. —Basta ya sobre este asunto, y ahora indaguemos el origen de los gobiernos; y para descubrirle ¿no os parece el medio más fácil y más seguro el siguiente?
CLINIAS. —¿Cuál?
ATENIENSE. —El que debe seguirse cuando se intenta examinar los diversos cambios, que sucesivamente han sobrevenido en los Estados, sea para bien o para mal.
CLINIAS. —Y bien, ¿cuál es?
ATENIENSE. —Consiste, a mi juicio, en remontarse al origen de los tiempos casi infinitos que han pasado y a las revoluciones que han tenido lugar en tan largo trascurso.
CLINIAS. —¿Qué quieres decir?
ATENIENSE. —Dime: ¿serÃas capaz de computar el tiempo que hace que se fundaron las primeras sociedades, y que viven los hombres bajo la protección de las leyes?
CLINIAS. —No es en modo alguno fácil.
ATENIENSE. —Es indudablemente una época muy remota, que se pierde en el infinito.
CLINIAS. —Sin duda.
