Las leyes
Las leyes UN EXTRANJERO (ATENIENSE)[1] — CLINIAS (CRETENSE) — MEGILO (LACEDEMONIO)[2].
ATENIENSE. —Extranjeros, ¿quién pasa entre vosotros por el primer autor de vuestras leyes? ¿Es un dios? ¿Es un hombre?
CLINIAS. —Extranjero, es un dios; y no podemos conceder semejante tÃtulo a otro que no sea un dios. Aquà es Júpiter; en Lacedemonia, patria de Megilo, se dice, según creo, que es Apolo[3]. ¿No es cierto, Megilo?
MEGILO. —SÃ.
ATENIENSE. —¿Refieres el hecho como Homero, el cual dice que de nueve en nueve años iba Minos puntualmente a ver a su padre, y que en vista de las respuestas de este dios, redactó las leyes para las ciudades de Creta[4]?
CLINIAS. —Tal es, en efecto, la tradición admitida entre nosotros. También se dice que Radamanto, hermano de Minos, cuyo nombre no os es sin duda desconocido, fue el más justo de los hombres; y creemos nosotros, los cretenses, que ha merecido este elogio por su integridad en la administración de justicia.