Las leyes
Las leyes ATENIENSE. —Si alguno usurpa, cerca de un gobierno extranjero, el tÃtulo de embajador o de heraldo enviado en nombre del Estado; o si siendo realmente enviado, no comunica fielmente la misión que se le ha encomendado; o en fin, si A su vuelta no da cuenta sincera de lo que tiene que decir de parte de los enemigos o de los aliados, de cuyo lado viene, se le formará proceso, como si hubiese violado a pesar de la prohibición de la ley ordenes e instrucciones recibidas de Mercurio o de Júpiter; y si resulta convicto, los jueces determinarán la pena o multa que debe imponérsele.
Quitar ocultamente dinero es una acción baja; y arrebatarlo descaradamente es un rasgo de desvergüenza. Ninguno de los hijos de Júpiter se ha complacido en hacer ni lo uno ni lo otro, valiéndose del fraude o de la violencia. Por consiguiente, que nadie se deje engañar por lo que propalan los poetas y los propagadores de fábulas, ni se atrevan a cometer cosas semejantes, falsamente persuadidos de que el robo y el hurto no tienen nada de vergonzoso, y que al cometerlos no hacen más que lo que hacen los dioses mismos, porque esto ni es verdadero ni verosÃmil, y el que se atreve a cometer tales injusticias, no es dios ni hijo de los dioses. El legislador debe naturalmente saber mejor lo que hay en esto que todos los poetas juntos.