Menón
Menón ESCLAVO. —SÃ.
SÓCRATES. —¿Cuántos pies tendrÃa?
ESCLAVO. —Ocho.
SÓCRATES. —Vamos; procura decirme cuál es la longitud de cada lÃnea de este otro cuadrado. Las de este son de dos pies. ¿De cuánto serán las del cuadrado doble?
ESCLAVO. —Es evidente, Sócrates, que serán dobles.
SÓCRATES. —Ya ves, Menón, que yo no le enseño nada de todo esto, y que no hago más que interrogarle. Él imagina ahora saber cuál es la lÃnea con que debe formarse el espacio de ocho pies. ¿No te parece asÃ?
MENÓN. —SÃ.
SÓCRATES. —¿Lo sabe?
MENÓN. —No, ciertamente.
SÓCRATES. —¿Cree que se forma con una lÃnea doble?
MENÓN. —SÃ.
SÓCRATES. —Obsérvale a medida que él va recordando. Respóndeme tú. ¿No dices que el espacio doble se forma con una lÃnea doble? Por esto no entiendo un espacio largo por esta parte y estrecho por aquella; sino que es preciso que sea igual en todos sentidos, como este; y que sea doble, es decir, de ocho pies. Mira si crees aún que se forma con una lÃnea doble.
ESCLAVO. —SÃ.