Menón
Menón MENÓN. —Yo sé que nunca le ha enseñado nadie semejantes cosas.
SÓCRATES. —¿Tiene o no estas opiniones?
MENÓN. —Me parece incontestable que las tiene, Sócrates.
SÓCRATES. —Si no ha recibido estos conocimientos en su vida presente, es claro que los ha recibido antes, y que ha aprendido lo que sabe en algún otro tiempo.
MENÓN. —Al parecer.
SÓCRATES. —¿Este tiempo no será aquel en que aún no era hombre?
MENÓN. —Sí.
SÓCRATES. —Por consiguiente; si durante el tiempo que él es hombre y del tiempo en que no lo es, hay en él verdaderas opiniones que se hacen conocimientos, cuando se las despierta con preguntas; ¿no es cierto que en todo el trascurso de los tiempos su alma ha sido sabia? Porque es claro que durante toda la extensión del tiempo es o no es hombre.
MENÓN. —Eso es evidente.
SÓCRATES. —Luego si la verdad de los objetos está siempre en nuestra alma, nuestra alma es inmortal. Por esta razón es preciso intentar con confianza el indagar y traer a la memoria lo que no sabes por el momento, es decir, aquello de que tú no te acuerdas.
MENÓN. —Yo no sé cómo, pero me parece que tienes razón, Sócrates.