Teeteto
Teeteto SÓCRATES. —Veamos.
TEETETO. —Dividimos todos los números en dos clases: los que pueden colocarse en filas iguales, de tal manera que el número de las filas sea igual al de unidades de que cada una consta, los hemos llamado cuadrados y equiláteros, asimilándolos a las superficies cuadradas.
SÓCRATES. —Bien.
TEETETO. —En cuanto a los números intermedios, tales como el tres, el cinco y los demás, que no pueden dividirse en filas iguales de números iguales, según acabamos de decir, y que se componen de un número de filas menor o mayor que el de las unidades de cada una de ellas, de donde resulta que la superficie que la representa está siempre comprendida entre lados desiguales, a estos números los hemos llamado oblongos, asimilándolos a superficies oblongas.
SÓCRATES. —Perfectamente. ¿Qué habéis hecho después de esto?
TEETETO. —Hemos comprendido, bajo el nombre de longitud,[1] las lÃneas que cuadran el número plano y equilátero, y bajo el nombre de raÃz[2] las que cuadran el número oblongo, que no son conmensurables por sà mismas en longitud con relación a las primeras, sino solo por las superficies que producen. La misma operación hemos hecho respecto a los sólidos.