Teeteto
Teeteto EUCLIDES DE MEGARA — TERPSIÓN DE MEGARA
EUCLIDES. —¿Acabas de llegar del campo, Terpsión, o hace tiempo que viniste?
TERPSIÓN. —Ya hace tiempo. He ido a buscarte a la plaza pública y extrañé no haberte encontrado.
EUCLIDES. —No estaba en la ciudad.
TERPSIÓN. —¿Pues dónde estabas?
EUCLIDES. —HabÃa bajado al puerto, donde me encontré con Teeteto, al que llevaban desde el campamento de Corinto a Atenas.
TERPSIÓN. —¿Vivo o muerto?
EUCLIDES. —VivÃa, aunque con dificultad. SufrÃa mucho a causa de sus heridas; pero lo que más le molestaba era la enfermedad reinante en el ejército.
TERPSIÓN. —¿La disenterÃa?
EUCLIDES. —SÃ.
TERPSIÓN. —¡Qué hombre nos va a arrancar la muerte!
EUCLIDES. —En efecto, es una excelente persona, Terpsión. Acabo de oÃr a muchos hacer grandes elogios de la manera en que se ha portado en el combate.
TERPSIÓN. —No me sorprende, y lo extraño serÃa que no fuera asÃ. Pero ¿cómo se detuvo aquÃ, en Megara?
