La esfinge
La esfinge Aquà se detuvo un momento, se acercó a un estante de libros y sacó una de las sinopsis ordinarias de Historia Natural. Pidiéndome entonces que cambiara de asiento con él, para poder distinguir mejor la fina letra del volumen, ocupó mi sillón junto a la ventana y, abriendo el libro, reanudó su discurso en el mismo tono que antes.
«Si no fuera por su minuciosidad -dijo- en la descripción del monstruo, nunca habrÃa podido demostrarle lo que era. En primer lugar, permÃtame leerle un relato escolar sobre el género Esfinge, de la familia Crepuscularia del orden Lepidoptera, de la clase de los Insectos. El relato dice asÃ:
«‘Cuatro alas membranosas cubiertas de pequeñas escamas coloreadas de aspecto metálico; la boca forma una probóscide enrollada, producida por un alargamiento de las mandÃbulas, a cuyos lados se encuentran los rudimentos de las mandÃbulas y los palpos vellosos; las alas inferiores retenidas a las superiores por un pelo rÃgido; La Esfinge de la Muerte ha causado mucho terror entre el vulgo, a veces, por el tipo de grito melancólico que emite, y la insignia de la muerte que lleva en su corsé. ‘»
Aquà cerró el libro y se inclinó hacia delante en la silla, colocándose exactamente en la posición que yo habÃa ocupado en el momento de contemplar «el monstruo».