Narracion de Arthur Gordon Pym
Narracion de Arthur Gordon Pym La Jane Guy era una bonita goleta de dos palos, de 180 toneladas. TenÃa una proa insólitamente afilada y jamás he visto velero más veloz bajo el viento, siempre que hiciera buen tiempo. Pero sus cualidades de resistencia en un temporal no eran tan notables, y excesivo su calado para el uso al cual estaba destinada. Para este servicio se requiere un barco de mayor tonelaje y de calado proporcionalmente menor; digamos un barco de 300 a 350 toneladas. Este navÃo deberÃa ser de tres palos y estar construido de manera completamente distinta a la de los habituales barcos de los Mares del Sur. También serÃa necesario que estuviese bien armado; digamos que llevara diez o doce carronadas de doce libras, dos o tres cañones largos, igualmente de doce, asà como cañones cortos de bronce, de tiro múltiple, y compartimentos estancos para las armas en cada cofa. Sus cadenas y cables deberÃan ser mucho más fuertes de lo que requiere para cualquier otro servicio, y, sobre todo, deberÃa disponer de una tripulación numerosa y eficiente, no menos de cincuenta o sesenta hombres para un barco como el que acabo de describir. El Jane Guy llevaba treinta y cinco hombres, todos ellos muy capaces, sin contar al capitán y al piloto, pero no estaba en modo alguno armada y equipada como lo habrÃa deseado un navegante conocedor de las dificultades y los peligros de este comercio.
