Narracion de Arthur Gordon Pym
Narracion de Arthur Gordon Pym Nos hallamos asà perdidos en el inmenso y desolado océano Antártico, a más de 84° de latitud, embarcados en una frágil canoa y sin más provisión que tres tortugas. SabÃamos de sobra que el largo invierno polar no podÃa tardar, y era necesario que adoptáramos alguna decisión. HabÃa seis o siete islas a la vista, todas pertenecientes al mismo archipiélago y distantes cinco o seis millas unas de otras; pero es de imaginar que no tenÃamos la menor intención de acercarnos a ellas. Al avanzar hacia el sur con la Jane Guy habÃamos ido dejando gradualmente atrás las regiones más abundantes en hielos; y aunque este hecho no se hallaba de acuerdo con las nociones generales existentes al respecto, la experiencia no nos permitÃa ponerlo en duda. Por lo tanto, tratar de subir hacia el norte era una locura, especialmente en un perÃodo tan avanzado de la estación. Sólo un camino parecÃa ofrecernos alguna esperanza. Decidimos rumbear decididamente hacia el sur, donde quizá hubiera una probabilidad de descubrir nuevas tierras y acaso encontráramos un clima todavÃa más moderado
