Narracion de Arthur Gordon Pym
Narracion de Arthur Gordon Pym 10 de julio.— Estuvimos al habla con un bergantÃn de RÃo que navegaba rumbo a Norfolk. Tiempo brumoso, con un ligero viento contrario del este. Hoy murió Hartman Rogers, que hace dos dÃas se sintió atacado de convulsiones luego de beber un vaso de grog. Este hombre era de la facción del cocinero y gozaba de la mayor confianza de Peters, quien dijo a Augustus que estaba convencido de que el piloto lo habÃa envenenado y que pronto le llegarÃa a él su turno si no se mantenÃa en guardia. Ahora sólo quedaban él, Jones y el cocinero, por una parte, mientras que el otro bando estaba compuesto por cinco hombres. HabÃa hablado con Jones sobre la posibilidad de tomar el mando del bergantÃn, pero el proyecto fue frÃamente recibido, por lo cual Peters se abstuvo de llevar adelante la conversación, asà como de decir nada al cocinero. Fue una suerte que se mostrara tan prudente, pues aquella misma tarde el cocinero manifestó su decisión de incorporarse al bando del piloto, y procedió a hacerlo abiertamente, mientras Jones buscaba la oportunidad de querellarse con Peters e insinuar que revelarÃa al piloto el plan que se tramaba. Evidentemente, no quedaba tiempo que perder y Peters se manifestó dispuesto a tomar el barco, costara lo que costara, siempre que Augustus le prestase ayuda. Mi amigo le aseguró inmediatamente que estaba dispuesto a ello, y, considerando favorable la oportunidad, le puso en conocimiento de mi presencia a bordo.
