Narraciones extraordinarias
Narraciones extraordinarias —Pues bien: me arriesgaré a decir que ese papel confiere a su poseedor cierto poder en cierto lugar, poder que es de una valÃa inmensa.
El prefecto era muy aficionado a la jerga y a los rodeos diplomáticos.
—Sigo sin entender absolutamente nada —dijo Dupin.
—¿No? Pues bien, trataré de ser más claro. La revelación de ese documento a una tercera persona, cuyo nombre silenciaré, pondrÃa en entredicho el honor de alguien del más alto rango, y esto darÃa al poseedor del documento un ascendiente sobre esa ilustre personalidad, cuyo honor y tranquilidad se hallan asà comprometidos.
—Pero ese ascendiente —interrump×, depende de que el ladrón sepa que la persona robada le conoce. ¿Quién se atreverÃa…?