Narraciones extraordinarias
Narraciones extraordinarias —¡Ah! Ese era —exclamó luego—, ése era, subiendo por la superficie de la montaña, y admito que se trata de un ser de aspecto muy notable. Con todo, no era en modo alguno tan grande ni estaba tan distante como usted imaginó. Porque el hecho es que, cuando serpeaba subiendo por ese hilo que una araña habÃa tejido a través del marco de la ventana, tendrÃa el dieciseisavo de una pulgada de longitud máxima, y estarÃa a una distancia también de un dieciseisavo de pulgada de su pupila.