Narraciones extraordinarias
Narraciones extraordinarias Era este último animal muy fuerte y hermoso, completamente negro y de una sagacidad maravillosa. Mi mujer, que era en el fondo algo supersticiosa, hablando de su inteligencia, aludía frecuentemente a la antigua creencia popular que consideraba a todos los gatos negros como brujas disimuladas. No quiere esto decir que hablara siempre en serio sobre este particular, y lo consigno sencillamente porque lo recuerdo.
Plutón, llamábase así el gato, era mi amigo predilecto. Sólo yo le daba de comer, siguiéndome siempre por la casa. E incluso me costaba trabajo impedirle que me siguiera por las calles.