Narraciones extraordinarias
Narraciones extraordinarias Hallándome en ParÃs durante la primavera y parte del verano de 18… conocà allà a un señor llamado C. Auguste Dupin. Aquel joven caballero, pertenecÃa a una excelente familia —es más, a una ilustre familia; pero por una serie de malhadados acontecimientos, habÃa quedado reducido a tal pobreza, que sucumbió a ella la energÃa de su carácter, y renunció a sus ambiciones mundanas, asà como a procurar por la restauración de su hacienda. Con el beneplácito de sus acreedores, pudo quedar todavÃa en posesión de un remanente de su patrimonio; y con la renta que obtenÃa de este modo, pudo arreglárselas, por medio de una rigurosa economÃa, para procurarse lo más necesario para vivir, sin preocuparse por lo más superfluo. En realidad, los libros eran su único lujo, y en ParÃs los libros se obtienen fácilmente.