Libro de las maravillas del mundo
Libro de las maravillas del mundo Rodean a estos pabellones otros semejantes, y las amigas del Gran Khan tienen los suyos, asà como los gerifaltes que se hallan custodiados en otros más lejos. Este campamento está lleno de gente; es toda una población de astrólogos, médicos, halconeros y otros oficiales la que compone el séquito del Gran Khan. Y la estancia del señor en esos parajes dura hasta la primavera, que cae por nuestra Pascua de Resurrección. Y pasa el tiempo en estas delicias cazando en los lagos y en tierra, apresando grullas, cisnes y otros mil pájaros.
Ningún mercader, ni artesano, ni villano puede tener ni perros de caza, ni halcones, ni pájaros, ni dedicarse a la cetrerÃa a 20 leguas a la redonda de donde mora el señor. Sólo en otras provincias remotas pueden cazar y adiestrar pájaros a voluntad.
Y hasta donde alcanzan sus feudos no hay rey, ni duque, ni barón que se atreva a cazar liebres, ni reses, ni venado en tiempo de veda. Y el que contraviniere a este edicto se arrepentirÃa en verdad, porque asà lo ha dispuesto el gran señor. Y es tal la obediencia y el acato a su soberana voluntad, que liebres, gamos y otros animales vienen pacÃficamente hasta entre los hombres, que les pueden acariciar, pero se guardarÃan muy bien de hacerles ningún daño.