Libro de las maravillas del mundo
Libro de las maravillas del mundo Después del tributo de la sal os hablaré de otros sobre varias mercaderías. En esta provincia crece y se hace más azúcar que en ninguna otra parte y es otra gran renta para el tesoro. Y no os hablaré de las cosas en particular, sino por grupos. Por ejemplo: Todas las especias reunidas rinden tres o el tercio por ciento y el resto de las mercancías igualmente: del vino, del arroz, del carbón y de las 12 artes y oficios y los 12.000 almacenes de las mismas. De los telares de seda tiene grandes rentas, pues todo paga un tributo. ¿Y por qué prolongar la nomenclatura? Sabed que la seda da el 10 por 100, lo que asciende a una cantidad fabulosa, y muchas otras cosas tienen el 10 por 100 también, así que yo, Marco Polo, que he visto hacer las cuentas más de una vez, os digo en verdad que todas estas cosas, aparte de la sal, rinden 210 tomines de oro, que valen 14.700.000 «sazos», y considero que ésta es la renta más desmesurada que jamás he oído contar. Esto se refiere sólo a la novena parte de la provincia.
Dejemos esta ciudad de Quinsay de la cual explicamos las costumbres por lo menudo, y prosigamos a la ciudad de Tanpingiu.