Libro de las maravillas del mundo
Libro de las maravillas del mundo En la capital de la provincia reina uno de estos hermanos, que tiene por nombre Sender Bandi Devar. Es el reino de las perlas. Os contaré cómo se hallan y se pescan. Hay en este mar un arrecife entre una isla y tierra firme. En todo él no hay ni 10 pies de agua; en otros 12, y en otro tan sólo 2. Aquí se recogen las perlas. Arman pequeñas embarcaciones y van al arrecife desde el mes de abril a mitad de mayo, en un lugar que se llama Bettalar. Se alejan en el mar unas 60 millas, y allí echan las anclas, y en pequeñas embarcaciones se acercan a los criaderos de perlas. Hay para esto varios mercaderes que explotan el negocio y forman compañías, que contratan a un número determinado de hombres, desde abril a mitad de mayo, mientras dura la pesca. Y los mercaderes dan el porcentaje que os diré: al rey, ante todo, una décima parte; al «encantador de peces» (para que éstos no causen perjuicio a los que se zambullen en el mar), otra décima parte; para la pesca de las perlas, la vigésima parte. Estos encantadores de peces son los abrayamanes que hechizan a los peces, pero de día solamente, pues de noche no tienen ningún poder, y están libres de hacer el mal. Estos abrayamanes encantan no sólo a los peces, sino a los pájaros también. Cuando llegan las almadías, los hombres que están en pequeñas embarcaciones, pagados por los mercaderes para este oficio, se zambullen en el agua: éste a una profundidad de cuatro pasas, aquél de cinco y hasta de doce, aguantan debajo del agua cuanto pueden. Cuando están en el fondo del mar recogen unas conchas, que llaman ostras de mar, y en estas ostras se encuentran perlas, pequeñas y grandes, de todas formas, pues las perlas se contienen en la pulpa de estas conchas.