Libro de las maravillas del mundo
Libro de las maravillas del mundo Os he contado todo esto, pero me quedan aún muchas cosas maravillosas que deciros.
Sabed que este rey tiene 500 mujeres legítimas. En cuanto ve a una bella mujer o damisela la quiere para él. E hizo una vez lo que vais a oír: Uno de sus hermanos carnales tenía una mujer muy bella; al rey se le antojó y la cogió para él, y su hermano que lo supo lo sufrió con paciencia y no se rebeló contra él.
Os contaré de otra cosa asombrosa de este rey: sus súbditos son de una fidelidad y devoción sin igual, que no sólo perdura en este mundo, sino en el otro. Estos leales sirven al señor en su corte y cabalgan con el rey y le hacen compañía y tienen gran prestigio en todo el reino. Allí donde va el rey van ellos, gozando de gran poder ellos también.
Cuando el rey muere queman su cuerpo en un rogo o pira monumental; entonces sus barones, que nunca le abandonaron, se echan al fuego y se abrasan para ir a hacerle compañía al otro mundo. Y hay otra extraña costumbre en este país. Cuando el rey muere y deja un gran tesoro, sus hijos no le tocarían por nada del mundo, pues dicen: «Tengo el reino de mi padre y a todas sus gentes; puedo, pues, procurarme un tesoro como él se lo procuró». De modo que no tocan el tesoro y van acumulando otro suyo propio. Y por eso los tesoros son incalculables en este reino.