Libro de las maravillas del mundo
Libro de las maravillas del mundo Y os contaré de un milagro que sucedió en el año 1288 de la Encarnación de Cristo. Un barón de estos pagos tenía una cantidad de arroz y llenó con éste todas las casas que rodeaban la iglesia, para guardarlo. Los cristianos que custodiaban la iglesia y el cuerpo del Santo vieron con disgusto que este barón idólatra hacía llenar las casas y que los peregrinos ya no tenían en donde hospedarse, y le instaron a que no lo hiciera. Pero no les valió ni las buenas ni las malas; el barón no oyó sus súplicas y siguió llenando de arroz las casas circunvecinas. Cuando acabó de llenar éstas, se produjo un milagro que ahora os contaré. En la noche, mientras dormía, se le apareció al barón Santo Tomás con una horca en la mano, se la puso en la garganta y le dijo: «Vaciarás inmediatamente las casas o morirás de muerte violenta». Y diciendo esto le apretaba la garganta con la horca, de modo que el varón se sentía morir. Hecho esto, micer Santo Tomás abandonó el cuarto y desapareció, y el barón se levantó de madrugada e hizo vaciar todas las casas. Y todo lo que había pasado lo tuvieron por milagroso. Holgáronse mucho los cristianos y cantaron gozosos las preces a micer Santo Tomás y bendijeron su santo nombre. Y os digo que todo el año suceden otros milagros. Particularmente cuando se trata de sanar padecimientos y curar a los lisiados.