Libro de las maravillas del mundo
Libro de las maravillas del mundo Aconteció que el Gran Khan oyó decir que en esta montaña estaba el monumento de Adán y que se guardaban en él sus dientes, su pelo y su cuenco, y se dijo desearía tener en su poder estas tres cosas. Entonces envió una embajada, y esto fue el año 1284 de la Encarnación de Cristo. ¿Y qué os diré? Los enviados del Gran Khan se pusieron en camino como gran acompañamiento y fueran tanto por mar como por tierra hasta llegar a la isla de Seilán. E hicieron tanto acerca del rey, que consiguieron traerse los dos dientes molares grandes y gruesos, los cabellos y el cuenco, que era de pórfido y muy bello. Cuando los emisarios del Gran Khan obtuvieron estas cosas se pusieron en camino en busca de su señor, y cuando ya estuvieron cerca de Cambaluc, donde se hallaba el Gran Khan, le hicieron saber que traían lo que le había mandado. El Gran Khan mandó entonces que todas sus gentes, seglares y otros, fueran al encuentro de las reliquias que todos creían fuesen las de Adán. Y no quiero ser más extenso. Sabed en verdad que todos los de Cambaluc fueron al encuentro de las reliquias y las llevaron procesionalmente al Gran Khan, que dio muestras de gran satisfacción y alegría y las recibió con gran reverencia. Y había una inscripción que decía que si en el cuenco se ponía alimento para una persona se trocaría en seguida por el manjar de cinco. El Gran Khan hizo la prueba y esto era la verdad. Todas estas historias las hemos ido contando por orden y con entera verdad, y en adelante hablaré de la ciudad de Cail.