Libro de las maravillas del mundo
Libro de las maravillas del mundo El califa de Bagdad tiene un inmenso tesoro en oro, plata y piedras preciosas, y os diré cómo y por qué. Es verdad que en 1295 de la era de Cristo, el gran señor de los tártaros, cuyo nombre era Alan, hermano del que reina hoy día, reunió un gran ejército y vino a Bagdad, la sitió y la tomó por la fuerza. Y fue un hecho muy notorio, pues en Babilonia había más de 100.000 jinetes e infantes. Y cuando hubo conquistado la ciudad encontró en el palacio del califa una torre llena de oro, plata y otros tesoros, tales, que jamás se vieron mayores reunidos en un solo lugar: Cuando esto vio, hizo traer a su presencia al califa y le dijo: «¿Señor, por qué reuniste tantos tesoros? ¿Qué hubieras debido hacer? ¿No sabías que yo era tu enemigo y venía con un poderoso ejército para despojarte de todo? Cuando esto supiste, ¿por qué no repartiste tus tesoros a tus caballeros y soldados para defender la ciudad y tu persona?». El califa no supo qué contestar a esto. Entonces Alan replicó: «Puesto que veo que amas tanto a tus tesoros, voy a darte a comer de ellos». Y al instante hizo prender al califa, lo hizo encerrar en la torre del tesoro y mandó que nada le dieran de comer ni de beber, y luego exclamó: «Califa, come de ese tesoro, puesto que tanto te gustaba, ya que nunca más comerás otra cosa en tu vida». Dicho esto, le dejó en la torre, donde murió, después de cuatro días. Y más hubiera valido que el califa diera los tesoros a sus hombres para la defensa de sus tierras y sus gentes, en lugar de perecer con todos ellos y verse así despojado. Y éste fue el último de los califas de Bagdad.