Libro de las maravillas del mundo
Libro de las maravillas del mundo De la gran batalla entre Argón y Acomat
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Y después de haber hablado a sus hombres se puso en camino hacia sus enemigos.
Cuando las huestes se encontraron frente a frente, hubo un choque violento en que temblaba la tierra. Argón hizo mil proezas para dar a su gente el buen ejemplo, pero de nada le sirvió; la fortuna le había vuelto la espalda y la derrota fue inmensa para él. Agotadas las saetas, muertos sus hombres y el campo sembrado de cadáveres, no pudiendo soportar tal horror, empezaron a huir, perseguidos por sus enemigos, que los mataban a porfía.
Por fin cogieron prisionero a Argón. Acomat hizo encadenar a su sobrino y le hizo guardar severamente.
Y Acomat, que era hombre sensual, se dijo que iría a holgarse entre las bellas mujeres que tenía y dejó al frente del ejército a un melic, al cual le confió la custodia de Argón, diciendo que cuidara de él como de la niña de sus ojos. Y se volvió a la corte por pequeñas etapas para no cansar a su gente. El melic le dijo que sería obedecido, y Acomat se puso en camino con numerosa compañía.
Dejó Acomat a la sazón al melie mandando al ejército en su lugar. Argón quedó prisionero, tan maltrecho y doliente que hubiera deseado morir.