Libro de las maravillas del mundo
Libro de las maravillas del mundo El rey Alan, que era sabio, prudente y esforzado, se portó tan bien en la contienda que bien se veÃa que era hombre destinado a mandar y a ceñir una corona. No hubo proeza de que no fuera capaz. Confortaba a su gente y, viéndole, todos se inflamaban de nuevo ardor, y era cosa grande verle, porque no parecÃa un hombre, sino el mismo trueno.
Y de esta manera se portó Alan en la batalla.