Dias de lectura
Dias de lectura Sólo la apariencia engañosa de la imagen nos presenta algo más exterior y más vago [cuando estamos trabajando], algo más profundo y recogido en la intimidad. En realidad, lo que damos al público es lo que hemos escrito solos, para nosotros mismos, es realmente la obra personal… Lo que damos en la intimidad, a la conversación (por muy refinada que sea, y la más refinada es la peor de todas, pues falsea la vida espiritual al asociarse a ella: las conversaciones de Flaubert con su sobrina y con el relojero no representan ningún peligro) y a las producciones destinadas a la intimidad, es decir, menguadas para coincidir con la opinión de algunas personas, que no son más que conversación escrita, son la obra de un yo mucho más exterior, no el yo profundo que sólo encontramos cuando nos abstraemos de los otros y del yo que conoce a los otros, el yo que ha esperado mientras estábamos con los otros, que sentimos como lo único real, y para el que los artistas acaban viviendo exclusivamente, como un dios del que se alejan cada vez menos y a quien han sacrificado una vida que sólo sirve para honrarlo.
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