La fugitiva
La fugitiva El periódico no podía por menos de añadir, tras semejante editorial, algunos comentarios, enviados, naturalmente, por el Sr. de Norpois. Tal vez haya advertido el lector en las páginas anteriores que el «condicional» era uno de los modos gramaticales del embajador en la literatura diplomática. («Se atribuiría una importancia particular» por «al parecer, se atribuye una importancia particular»)[8]. Pero el presente de indicativo usado, en lugar de con su sentido habitual, con el del antiguo optativo no era menos caro al Sr. de Norpois. Los comentarios que seguían al editorial eran los siguientes: