Los Maia
Los Maia En el Ramalhete, tras el almuerzo, con las tres ventanas del despacho abiertas a la tibia luz de un hermoso día de marzo, Afonso da Maia y Craft jugaban una partida de ajedrez junto a la chimenea sin lumbre, ahora llena de plantas, fresca y festiva como un altar doméstico. Sobre la alfombra, echado en un rayo oblicuo de sol, el «Reverendo Bonifácio», enorme y blando, dormía su siesta ligera.
