Los suenos
Los suenos —¿Aquà estáis? —dije yo— ¿Cómo diablos os habÃa de hallar en el infierno si estábades aquÃ?
HabÃa pipotes de médicos y muchÃsimos cronistas, lindas piezas, aduladores de molde y con licencia, y en las cuatro esquinas estaban ardiendo por hachas cuatro malos pesquisidores, y todas las poyatas (que son los estantes) llenas de vÃrgines rociadas, doncellas penadas como tazas. Y dijo el demonio:
—Doncellas son que se vinieron al infierno con los virgos fiambres, y por cosa rara se guardan.