Los suenos
Los suenos Al conde de Lemos, presidente de Indias
Bien sé que a los ojos de V. Excelencia es más endemoniado el autor que el sujeto; si lo fuere también el discurso habré dado lo que se esperaba de mis pocas letras, que amparadas, como dueño, de V. Excelencia y su grandeza, despreciarán cualquier temor. Ofrézcole este discurso del alguacil endemoniado (aunque fuera mejor y más propriamente, a los diablos mismos): recÃbale V. Excelencia con la humanidad que me hace merced, asà yo vea en su casa la succesión que tanta nobleza y méritos piden.