No sólo deben los reyes no andarse tras otro, ni dejarse llevar donde otro quisiere, sino que inviolablemente han de mirar que los que le siguieren a él puedan decir, y digan: Ves que lo hemos dejado, y te hemos seguido; -porque en lo que se peligra al lado de los reyes, es en no dejar nada para otro, y en tomárselo todo para sí.