Klosterheim o La Mascara
Klosterheim o La Mascara A pesar de la extrema impopularidad del Landgrave entre las clases bajas y medias de la ciudad, entre las clases altas, su pequeña corte aún seguía proporcionando un lugar de reunión para la alta sociedad y la realeza que se encontraba en tan elevada proporción entre las murallas de Klosterheim. El schloss se veía como ejemplo y último tribunal en todas las cuestiones de gusto, elegancia y buena educación. Así, era natural que todos los que tenían este tipo de pretensiones desearan recibir una invitación. Era la prueba que satisfacía los anhelos de mezclarse con los primeros círculos de la ciudad. Este extraordinario interés por obtener una invitación incrementó notablemente el rigor y fastidio del ministro por investigar, como era costumbre, las cualidades de los solicitantes. Se infligieron muchas ofensas por ambos lados, y muchos se atrevieron a burlarse del ministro, cuya alcurnia se suponía de la clase más baja. Pero el resultado fue que se repartieron exactamente mil doscientas tarjetas. Las invitaciones estaban rigurosamente numeradas y bajo el emblema se había puesto un sello con las armas y el lema del Landgrave de X.
Se tomaron todas las precauciones para llevar a cabo el plan en todos sus detalles, tal como lo había concebido Adorni. Se anunció que el día de la fiesta sería el tercer día de la semana siguiente.