Klosterheim o La Mascara
Klosterheim o La Mascara Efectivamente, era la escritura de su amante, y las primeras palabras de la carta, que llevaba una fecha reciente, anunciaban que estaba a salvo y con buena salud. En un breve resumen de lo que había acontecido desde que se separaron, le decía que lo habían herido gravemente en la acción contra los hombres de Holkerstein, y quizás por esa desgracia había logrado salvar la vida, ya que, debido a la dificultad de transportarlo a caballo, por ser incapaz de sentarse derecho, el grupo que lo custodiaba hubo de dejarlo por una noche en Waldenhausen. De allí se lo llevaron de noche a una pequeña guarnición imperial cercana dos fieles sirvientes, que no encontraron dificultad en drogar y luego reducir a la pequeña guardia que habían creído suficiente para un prisionero tan impedido por las heridas. En esta guarnición se había recuperado, había mantenido correspondencia con Viena, había concertado ciertas acciones con el emperador y estaba a punto de llevar sus planes a cabo, en el momento en que se dieran ciertas circunstancias favorables para su estratagema. Ahora no podía decirle, en una carta que corría el riesgo de caer en manos enemigas, cuáles eran estas circunstancias, pero le prometía a Paulina que pronto se produciría un cambio a mejor que les permitiría encontrarse sin reservas ni temores, y concluía expresando en los términos más afectuosos sus esperanzas y tiernas inquietudes de amante.
