Klosterheim o La Mascara
Klosterheim o La Mascara Su Alteza salió consternado de la habitación, seguido por muchos invitados. En la misma antecámara, calzado con sus botas y espuelas, y mostrando todos los síntomas del desasosiego, el pánico y la confusión, se hallaba un oficial sueco barboteando fragmentos de alguna información aterradora.
—¡Todo está perdido! —dijo—. ¡No se ha salvado ni un solo regimiento!
—¿Dónde ha ocurrido? —preguntó un grupo de curiosos.
—En Nordlingen.
—¿Y en qué dirección se ha retirado el ejército sueco? —preguntó un enmascarado detrás de él.
—¡Retirarse! —replicó el oficial—. Le digo que no hay retirada. Todos han perecido. El ejército ya no existe. Caballería, infantería, artillería, todo está destruido, machacado, aniquilado. Los supervivientes están en manos de los imperiales.
