Klosterheim o La Mascara
Klosterheim o La Mascara —Perdonadme, señor —replicó el enviado—. La evidencia fue suficiente para satisfacer al emperador y a su consejo, como demuestra el afán con que cuidó al prÃncipe Maximiliano, y la solicitud con que lo mantuvo apartado de vos hasta que pudiese reclamar sus derechos por las armas. Pero, si hiciese falta mayor evidencia, desde ayer tenemos en nuestro poder la confesión de un moribundo, que fue el agente empleado para dar el golpe mortal. Ese hombre murió anoche en Waldenhausen arrepentido y contrito, tras descargar completamente su conciencia. Con una evidencia tan abrumadora, el emperador no os pide más sacrificio que vuestra retirada de la vida pública a cualquiera de vuestros castillos en el principado de Oberhornstein. Pero ahora, pasemos a otra tarea más agradable. Ciudadanos de Klosterheim, dad la bienvenida en nombre del emperador a vuestro joven Landgrave. Mañana daréis la bienvenida también a vuestra futura señora, la bella condesa Paulina, prima del emperador, mi señor, y prima también de vuestro noble Landgrave.
—¡No! —exclamó el malvado usurpador—. A ella nunca la veréis viva, podéis estar seguros. Ya me he encargado de ello.