Klosterheim o La Mascara
Klosterheim o La Mascara »Aprendida la lección de este incidente, esa misma noche aproveché el parecido con mi padre, el carácter misterioso del personaje que representaba y la prueba que había anunciado justo antes de conocer el secreto de la muerte del senescal para impresionar intensamente, justo en el momento en que se revelaba lo ocurrido, al príncipe, que dio por terminados los festejos de esa noche, y que presenció todo Klosterheim. Y si no, que el propio príncipe confiese cómo pude impresionarle tanto».
Esta expresión de horror inexplicable que manifestó el Landgrave ante la súbita revelación del rostro de La Máscara recibió una extraordinaria confirmación con la delirante confesión del miserable asesino de Waldenhausen. La enfermedad de este hombre había surgido ante el repentino choque de una situación muy parecida en una conciencia más perturbada y en una mente más supersticiosa. En el preciso instante en que intentaba asesinar o robar a Maximiliano, el príncipe lo arrastró de pronto hacia la luz. Ésta iluminó plenamente unos rasgos que al asesino le recordaron vivamente los del desgraciado Landgrave anterior en los días de su floreciente juventud y en su palacio de caza preferido, no lejos del cual se había perpetrado el crimen que había trastornado bastante el entendimiento del culpable, acabando por producirle una fiebre nerviosa que le ocasionó al fin la muerte.