Klosterheim o La Mascara
Klosterheim o La Mascara Maximiliano dejó que permaneciese bajo estas impresiones. Parecía cruel inquietarla con la verdad. Era consciente de que la continua ansiedad y visión de espectáculos terribles y dolorosos menoscababan su entereza, así como la de la mayoría de las personas de su sexo en la Alemania de aquellos tiempos, a no ser que estuviesen protegidas por una especial falta de sensibilidad. Por tanto, estaba decidido, por su bien, a disimular o suavizar la verdad de la situación. Por su parte, no podía ocultar a su propia conciencia la gravedad del peligro; ni podía, al recordar los preciados intereses puestos en juego durante las pruebas que les depararía ese día y el siguiente, enfrentarse con entereza a los tristes resultados que cabía esperar de la conocida barbarie e infame carácter de su enemigo.