Cuentos de amor de locura y de muerte
Cuentos de amor de locura y de muerte —¿Qué tiene esa pared?
Levanté también la vista y miré. No habÃa nada. La pared estaba lisa, frÃa y totalmente blanca. Sólo arriba, cerca del techo, estaba oscurecida por falta de luz.
Otro a su vez alzó los ojos y los mantuvo un momento inmóviles y bien abiertos, como cuando se desea decir algo que no se acierta a expresar.
—¿P… pared? —formuló al rato.
Esto sÃ; torpeza y sonambulismo de las ideas, cuánto es posible.
—No es nada—contesté—. Es la mancha hiptálmica.
—¿Mancha?
—… hiptálmica. La mancha hiptálmica. Éste es mi dormitorio. Mi mujer dormÃa de aquel lado… ¡Qué dolor de cabeza!… Bueno. Estábamos casados desde hacÃa siete meses y anteayer murió. ¿No es esto?… Es la mancha hiptálmica. Una noche mi mujer se despertó sobresaltada.
—¿Qué dices? —le pregunté inquieto.
—¡Qué sueño más raro! —me respondió, angustiada aún.
—¿Qué era?
