Cuentos de amor de locura y de muerte
Cuentos de amor de locura y de muerte – SÃ; un gran desgano y obstinación de las mismas ideas, pero nada más. No sé por qué no sentà nada más. Presumo que el motivo es éste: en vez de agotarme en una defensa angustiosa y a toda costa contra lo que sentÃa, como deben de haber hecho todos, y aun los marineros sin darse cuenta, acepté sencillamente esa muerte hipnótica, como si estuviese anulado ya. Algo muy semejante ha pasado sin duda a los centinelas de aquella guardia célebre, que noche a noche se ahorcaban.
Como el comentario era bastante complicado, nadie respondió. Poco después el narrador se retiraba a su camarote. El capitán lo siguió un rato de reojo.
–¡Farsante! –murmuró.
–Al contrario –dijo un pasajero enfermo, que iba a morir a su tierra–. Si fuera farsante no habrÃa dejado de pensar en eso, y se hubiera tirado también al agua.