Cuentos de amor de locura y de muerte
Cuentos de amor de locura y de muerte Reverberaba ahora delante de ellos un pequeño páramo de greda que ni siquiera se habÃa intentado arar. AllÃ, el cachorro vio de pronto a mÃster Jones sentado sobre un tronco, que lo miraba fijamente. Old se puso en pie meneando el rabo. Los otros levantáronse también, pero erizados.
–Es el patrón –dijo el cachorro, sorprendido de la actitud de aquéllos.
–No, no es él –replicó Dick.
Los cuatro perros estaban apiñados gruñendo sordamente, sin apartar los ojos de mÃster Jones, que continuaba inmóvil, mirándolos. El cachorro, incrédulo, fue a avanzar, pero Prince le mostró los dientes:
–No es él, es la Muerte.
El cachorro se erizó de miedo y retrocedió al grupo.
–¿Es el patrón muerto? –preguntó ansiosamente.
Los otros, sin responderle, rompieron a ladrar con furia, siempre en actitud en actitud temerosa. Pero mÃster Jones se desvanecÃa ya en el aire ondulante.
–Al oÃr ladridos, los peones habÃan levantado la vista, sin distinguir nada. Giraron la cabeza para ver si habÃa entrado algún caballo en la chacra, y se doblaron de nuevo.