Cuentos de amor de locura y de muerte
Cuentos de amor de locura y de muerte –Es yerba –constató el malacara, con sus trémulos labios a medio centÃmetro de las duras hojas. La decepción pudo haber sido grande; mas los caballos, si bien golosos, aspiraban sobre todo a pasear. De modo que cortando oblicuamente el yerbal prosiguieron su camino, hasta que un nuevo alambrado contuvo a la pareja. Costeáronlo con tranquilidad grave y paciente, llegando asà a una tranquera, abierta para su dicha, y los paseantes se vieron de repente en pleno camino real.
Ahora bien, para los caballos, aquello que acababan de hacer tenÃa todo el aspecto de una proeza. Del potrero aburridor a la libertad presente, habÃa infinita distancia. Mas por infinita que fuera, los caballos pretendÃan prolongarla aún, y asÃ, después de observar con perezosa atención los alrededores, quitáronse mutuamente la caspa del pescuezo, y en mansa felicidad prosiguieron su aventura.