Cuentos de la selva
Cuentos de la selva —¡Rico pan con leche!… ¡ESTÁ AL PIE DE ESTE ÁRBOL!…
Al oír estas últimas palabras, el tigre lanzó un rugido y se levantó de un salto.
—¿Con quién estás hablando? —rugió—. ¿A quién le has dicho que estoy al pie de este árbol?
—¡A nadie, a nadie! —gritó el loro—. ¡Buen día, Pedrito!… ¡La pata, lorito!…
Y seguía charlando y saltando de rama en rama, y acercándose. Pero él había dicho: «está al pie de este árbol», para avisarle al hombre, que se iba arrimando bien agachado y con la escopeta al hombro.
Y llegó un momento en que el loro no pudo acercarse más, porque si no, caía en la boca del tigre, y entonces gritó:
—¡Rica papa!… ¡ATENCIÓN!
—¡Más cer-ca aún! —rugió el tigre, agachándose para saltar.
—¡Rico té con leche!… ¡CUIDADO, VA A SALTAR!