El potro salvaje y otros cuentos
El potro salvaje y otros cuentos —No, no hay— contestó el almacenero—. ¿Están locos? En ninguna parte van a encontrar medias asÃ.
Los flamencos fueron entonces a otro almacén.
—¡Tan-tan! ¿Tienes medias coloradas, blancas y negras?
El almacenero contestó:
—¿Cómo dice? ¿Coloradas, blancas y negras? No hay medias asà en ninguna parte. Ustedes están locos. ¿Quiénes son?
—Somos los flamencos —respondieron ellos.
Y el hombre dijo:
—Entonces son con seguridad flamencos locos.
Fueron a otro almacén.
—¡Tan-tan! ¿Tienes medias coloradas, blancas y negras?
El almacenero gritó:
—¿De qué color? ¿Coloradas, blancas y negras?
Solamente a pájaros narigudos como ustedes se les ocurre pedir medias asÃ. ¡Váyanse en seguida!
Y el hombre los echó con la escoba.
Los flamencos recorrieron asà todos los almacenes, y de todas partes los echaban por locos.
Entonces un tatú, que habÃa ido a tomar agua al rÃo, se quiso burlar de los flamencos y les dijo, haciéndoles un gran saludo: