Los desterrados

Los desterrados

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

»Como le dije, hacía un sol de fuego, y la cantera quemaba los pies. Mi hermano y otros curiosos se habían echado bajo un árbol, esperando la cosa; pero el brasileño y yo no hacíamos caso, pues los dos estábamos convencidos del negocio. Cuando concluimos el barreno, comencé a atacarlo. Usted sabe que aquí usamos para esto la tierra de los tacurús, que es muy seca. Comencé, pues, de rodillas a dar mazazos, mientras el brasileño, parado a mi lado, se secaba el sudor, y los otros esperaban.

»Bueno; al tercer o cuarto golpe sentí en la mano el rebote de la mina que reventaba, y no sentí nada más porque caí a dos metros desmayado.

»Cuando volví en mí, no podía ni mover un dedo, pero oía bien. Y por lo que me decían, me di cuenta de que todavía estaba al lado de la mina, y que en la cara no tenía más que sangre y carne deshecha. Y oí a uno que decía: “Lo que es éste, se fue del otro lado”.

»¡Bah…! Soy duro. Estuve dos meses entre si perdía o no el ojo, y al fin me lo sacaron. Y quedé bien, ya ve. Nunca más volví a ver al brasileño, porque pasó el río la misma noche; no había recibido ninguna herida. Todo fue para mí, y él era el que había inventado la pólvora.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker