Pasado amor

Pasado amor

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Es inútil cuanto hemos hecho y hagamos —decíale más o menos Magdalena—. Estoy convencida de que para nosotros no hay salvación. Esta carta no me ha sido dictada por nadie, puedes estar plenamente convencido. Olvídame y adiós.

Al concluir de leer, Morán quedó inmóvil. ¿Qué podía hacer, si no era percibir, bajo el gran cielo atormentado, la vaciedad sin límites de su existencia?

Las ilusiones de un hombre cuyas sienes platean, viven, no sólo de su porvenir, sino de su presente y de su pasado, pues impregnan con sus raíces toda su personalidad. Y esas raicillas terminales, al ser arrancadas, dejan en el cuerpo muerto un sabor más amargo que la hiel.

«Para nosotros no hay salvación». Con esta palabra expresaba Magdalena toda la lucha de su voluntad. A la presión católica, al terror del infierno, a la condenación de su alma, había confiado la familia su carta definitiva en el juego contra Morán. Debíase fingir el consentimiento, tal como lo había sugerido Salvador. Inducido Morán a precipitar las cosas, debía caer en la trampa tendida. Jamás habían consentido los Iñíguez en ese matrimonio. Pero forzando con ello a Magdalena a decidirse entre Morán y el espectro de su madre arrastrada a las llamas del infierno por su proceder, Magdalena debía quebrarse, y escribir por su sola cuenta. Es lo que había hecho.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker