Pasado amor
Pasado amor Ekdal se habÃa ido el lunes a Posadas, y el miércoles la canoa quedaba calafateada, planchada y pintada. Satisfecho de su obra, se encaminó de noche al bar, llevando el propósito de pasar un instante a saludar a Inés; pero se contuvo, no queriendo dar lugar a cualquier chisme, dada la ausencia de Ekdal. Pero alegróse de ver llegar al dÃa siguiente a su casa a Inés, a caballo, a devolverle su visita frustrada.
—Anoche oà sus pasos; pero cuando salà al patio, ya habÃa usted desaparecido.
—No quise… —Comenzó Morán.
—SÃ, ya sé —aclaró ella—. Usted y sus amigos son sudamericanos, y ha procedido bien. Yo soy de otra raza, Morán, y aquà estoy.
Y de un salto se halló en tierra, encantada una vez más del paisaje que se dominaba desde la casa de su amigo.
